La bicicleta, para un retorno a la normalidad más sostenible

La bicicleta tiene un rol fundamental en la movilidad sostenible en las ciudades. En esta etapa de pandemia juega un importante papel y también lo jugará, sin duda, en la etapa post-confinamiento. El virus nos ha traído grandes consecuencias negativas, pero por ser optimistas, también alguna positiva.

A la gran crisis sanitaria y humana se une la económica y social. Fallecidos, familias rotas, quiebra de empresas y autónomos, desempleo, recesión, etc. ¿Qué tiene de positivo? ¿Qué pinta la bicicleta en todo esto?

 

En primer lugar, durante el estado de alarma, la bicicleta es un excelente modo para desplazarse manteniendo la distancia interpersonal y oxigenar así cuerpo y mente. Y efectivamente, ninguna norma te impide ir en bici a trabajar. Varias ciudades europeas promueven su uso para evitar contagios y ciudades de todo el mundo están cerrando calles al tráfico para facilitar los paseos con distanciamiento social

En España no se ha tomado ninguna medida similar pero así lo reivindican expertos en movilidad. Ya se está estudiando esta medida.

Además, parece que el COVID-19 tiene una mayor incidencia en ciudades más contaminadas porque el virus puede moverse en las partículas que emiten los coches, tendría sentido insistir en la disminución del tráfico privado contaminante no solo para dar garantizar seguridad a los viandantes ahora, sino para evitar contagios de cara a una posible siguiente pandemia.

 

En segundo lugar, el parón provocado por las cuarentenas frente al coronavirus causa estragos en la economía, pero beneficia al medio ambiente. Estos son algunos ejemplos de cómo se ha reducido la contaminación en los últimos días. El planeta, el principal beneficiado por el coronavirus. Mejora de la calidad del aire por la reducción de la contaminación y reducción de gases de efecto invernadero CO2, de ayuda frente al cambio climático.

Un estudio de la Universidad de Stanford analiza los datos de mortalidad del virus en China y los compara con el beneficio para la salud especialmente de niños y ancianos de esa reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y la conclusión es sorprendente: la crisis derivada del coronavirus ha “salvado” 20 veces más vidas por la descontaminación de las que han fallecido por el propio virus.

Ver las calles vacías impresiona y pone en evidencia la cantidad de espacio que dispone el automóvil en nuestras ciudades. Algunas organizaciones piden ampliar el espacio del peatón para el distanciamiento social. Y el ruido ha bajado más del 50%.

Aprendamos de las pocas cosas buenas que nos ha traído esta pandemia, para una vuelta a la normalidad más sostenible. Tres destacados especialistas hacen un llamamiento a adoptar medidas estructurales para que la mejora atmosférica no sea sólo temporal.

La solución tendría que ser una movilidad más sostenible, más andar, más bici, más transporte público

En resuman, la bicicleta como único vehículo que no contamina ni genera emisiones de CO2, es el medio de transporte (sostenible) que garantiza poder volver a la actividad económica manteniendo las «ventajas» del confinamiento, es decir, la reducción de muertes por el efecto de la contaminación ambiental que se ha puesto en evidencia con esta situación.

Ilustración by @_BiciMan_

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