Es obligatorio el casco en bici?

Cascos para bicicletas: ¿sí o no?. La polémica sobre la cuestión de la obligatoriedad legal y moral de llevar casco cuando se circula con la bici por la ciudad lleva años servida, especialmente desde que los núcleos urbanos apuestan por este medio de transporte alternativo al coche, metro o autobús. De un lado, el reglamento y aquellos que lo apoyan; de otro, los detractores.

¿Es obligatorio llevar casco en bici? La reglamentación en España

Según la Ley de Tráfico y Seguridad Vial aprobada en nuestro país en 2014, la obligación de llevar casco en ciudad aplica exclusivamente a los menores de 16 años. Igualmente, tanto ciclistas conductores como ocupantes deben llevar casco siempre que se encuentren fuera la ciudad. La multa por incumplimiento de esta normativa ronda los 200 euros, aunque la cuantía total suele reducirse en un 50% con el pronto pago.

Los padres y tutores legales de los menores infractores serán quienes hagan frente al pago de la sanción. Con la teoría legislativa sobre la mesa, la práctica nos dice que las cosas son muy diferentes. Por ejemplo, rara vez se ha multado a un menor por no llevar el casco, si bien esta regla aplicaría hasta a las bicis con ruedines con las que aprendemos a montar.

Ventajas y desventajas del uso del casco en bicicleta

La protección y la seguridad son los argumentos centrales de aquellos que defienden el uso del casco de bicicleta en cualquier entorno, también en el urbano. Son vistos como un seguro de vida que puede evitarnos lesiones leves, graves o incluso la muerte.

Los que se posicionan en contra alegan varios motivos, haciendo hincapié en la libertad individual de elegir por uno mismo qué hacer y cómo salvaguardar su integridad física. Entre sus razones para prescindir de llevarlo destacan:

  • El casco es muy molesto, tanto puesto como cuando hay que trasladarlo de un lado a otro. Además, despeina y da calor.
  • El uso de este dispositivo de seguridad hace que montar en bici parezca una actividad de riesgo, perdiendo potenciales adeptos que cogen miedo a este transporte.
  • Curiosamente, aquellas ciudades en las que no se usa el casco para montar en bici son las que registran menos caídas y lesiones.
  • Los cascos para bicicletas de poliuretano dejan de ser efectivos cuando reciben un golpe, lo que obliga a adquirir otro nuevo si por ejemplo este se nos cae al suelo o nos caemos de la bicicleta.

Alternativas al casco tradicional

A favor o en contra, la realidad es que el mercado del casco no se ha quedado parado, y en un intento por dar solución a los «problemas» que plantean los detractores ha presentado nuevos modelos innovadores de llevar casco sin utilizar el que todos conocíamos hasta ahora. Veamos a continuación algunos modelos que se ofrecen como alternativas al casco tradicional.

Cascos airbag

Es como llevar el airbarg del coche, en la cabeza. La absorción del golpe está totalmente asegurada y aporta el sentimiento de opresión que caracteriza a los cascos para bicicletas tradicionales. Hövding es un modelo, disponible en tallas S-M-L, que puede activarse y desactivarse y que incluye caja negra para recoger datos en caso de accidente.

Cascos ventilados

Bell Hub es un casco moderno con un sistema de ventilación Overbrow para evitar los calores y sudoraciones típicos del pedaleo. Su modo de ajuste permite llevarlo hasta con gafas. Tiene varios detalles reflectantes e incorpora un soporte para luz.

Cascos plegables

Uno de los inconvenientes del casco es cargar con él todo el día. Con los cascos plegables las incomodidades desaparecen, pudiendo guardarlo en el bolso o en la mochila sin parecer una tortuga. Closca es un modelo innovador y vanguardista que ha sido premiado en 2015 como el mejor accesorio para ciclistas por Eurobike.

¿Cuál escoges tú?

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