¿ Patinete o bicicleta ?

Patinetes y bicicletas, tanto de uso individual como compartidos, están proliferando en nuestras ciudades. Los patinetes eléctricos son una solución idónea para resolver los innumerables problemas de movilidad que supone el uso de automóviles a combustión. Además, son complementarios al transporte público y favorecen la intermodalidad.

Aunque su eclosión ha generado también algunos problemas y es necesaria una regulación adecuada, se trata de una solución muy adecuada como medio de transporte ya nos permite una movilidad cómoda, económica y no contaminante. Pero, ¿es así realmente?, ¿ganará la batalla el patinete sobre la bicicleta?

La aparición de operadores de vehículos compartidos empezó a evidenciar algunos problemas de uso del espacio público y de seguridad. Además, en los vehículos eléctricos en general y en los patinetes en particular los beneficios medioambientales parecen estar en entredicho, de acuerdo al informe de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, publicado en la revista Environmental Research Letters.

En primer lugar, al fabricarse en China y llevarlos al resto del mundo genera una importante huella de carbono. En segundo lugar, porque con frecuencia están sustituyendo a desplazamientos cortos que antes hacíamos andando o en transporte público, es decir, no sustituye a los desplazamientos en coche, algo que sería realmente deseable (en Barcelona, sólo el 10% de los usuarios de VMP ha dejado de hacer viajes en coche o moto, según el último barómetro del RACC).

SK8 Urban Freedom | Bikebitants

Es verdad que un patinete eléctrico tiene numerosas ventajas; fácil de usar, cómodo de transportar y guardar en cualquier parte, económico, silencioso, no contaminante (si lo cargamos mediante fuentes de energía renovable), independencia para desplazarse, autonomía y velocidad… En alguno de estos aspectos, el patinete es superior a la bicicleta, eléctrica o convencional.

Pero no todo son ventajas. A nivel normativo hemos de acabar viendo si se permitirá a los patinetes circular por la calzada, como si pueden las bicis, o tendrán una circulación más restringida. Sin embargo, el gran argumento a favor de la bicicleta es la movilidad activa. La bici, aunque sea eléctrica, fuerza al usuario a moverse y hacer ejercicio moderado en su transporte diario. Los beneficios sobre la salud y calidad de vida de los ciudadanos son incuestionables. Sostenible, limpia (sin emisiones de C02), silenciosa, versátil, se adapta a cualquier orografia consiguiendo un punto de equilibrio perfecto entre funcionalidad y diseño, seguridad, ligereza y tamaño (plegables). Es la solución urbana ideal para ir al trabajo y realizar cualquier desplazamiento urbano.

En otras palabras, y en nuestra opinión, el patinete es bienvenido si sustituye al coche a motor, pero sigue siendo un modelo de movilidad pasivo. La bicicleta es activa, y, por tanto, más saludable. Una razón de peso en una sociedad cada vez más pasiva.

Si hay un vehículo capaz de liderar la transformación energética y el modelo de movilidad de las ciudades, es la bicicleta. Paradójicamente cuenta con dos siglos de historia, pero es el vehículo perfecto para el futuro próximo. La bicicleta es el principal vehículo por el que se aboga en Europa.

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